APRENDE A DESCANSAR

¿Por qué dormimos cada vez menos y peor?

Los diferentes relojes y sus tiempos

Dentro de nosotros existe un reloj interno que controla la periodicidad de ciertas variables. Este reloj interno o biológico lo forman los núcleos supraquiasmáticos (NSQ), situados en el hipotálamo, justo encima del punto donde se cruzan los nervios ópticos, y están formados por un conjunto de unas veinte mil neuronas que generan una actividad eléctrica constante que no se detiene nunca.

Los NSQ trabajan junto con un segundo reloj cerebral localizado en la glándula pineal, conocida como «tercer ojo» porque se trataría de un vestigio de un ojo primitivo semejante a la retina y sensible a la luz, que desempeña un papel esencial en el control de los ritmos circadianos, ya que suministra al organismo la melatonina, una molécula clave que segrega durante la noche. Los ojos y los NSQ, por tanto, son esenciales para mantener una producción rítmica de melatonina.

El marcapasos principal integrado por los núcleos supraquiasmáticos del hipotálamo (NSQ) coordina la actividad de numerosos relojes periféricos localizados en tejidos y órganos. Los NSQ y los relojes periféricos utilizan señales temporales del ambiente para su sincronización al ciclo natural de veinticuatro horas, pero existen otros elementos que pueden actuar como marcadores de tiempo, como la disponibilidad de alimento, la actividad física o el contacto social con seres de la misma especie.

Este sería el funcionamiento, muy muy resumido de nuestro reloj biológico, pero…

¿Qué pasa con el reloj social-laboral-cultural?

Aquí es donde la autora nos explica cómo la aparición de la luz artificial y el estilo de vida que caracteriza a la sociedad actual (ocio, trabajo y relaciones personales), además de los sucesivos avances en el ámbito científico, tecnológico y de las comunicaciones, han provocado una aceleración constante del concepto del tiempo y han dado lugar a un ser humano cada vez más preocupado por realizar un mayor número de tareas en el menor tiempo posible.

Y si para ello hay que dejar de dormir un par de horas cada día, esta sociedad encima te aplaudirá porque eso significa que eres una persona superproductiva.

Pero hay consecuencias, y ya las estamos notando.

Sabemos que todas las funciones de nuestro organismo, incluidas las funciones del cerebro, están influidas por la alternancia del sueño y la vigilia.

Entre las funciones biológicas del sueño, se encuentran la de recuperación y restaración del organismo, la de consevación energética, y la de plasticidad, memoria y aprendizaje.

La neurociencia está mostrando grandes avances sobre las consecuencias más precoces de la privación continuada de sueño: pérdida de memoria, dificultad para adquirir nuevos aprendizajes y disminución de la destreza motora, y cambios de humor e irritabilidad.

Aún así, cada vez dormimos menos y además, peor.

En este libro descubrirás muchos porqués a este respecto, que te ayudarán a reflexionar sobre tus hábitos diarios, a qué estás dando o no prioridad y qué puedes hacer para cambiar, frenar o revertir las consecuencias que la privación de sueño está provocando en nuestra salud.

Una de las informaciones más interesantes que incluye, a mi parecer, es poder conocer cuál es tu cronotipo, es decir, cuál es tu predisposición a un periodo de sueño u otro. Para darte unas pequeñas pinceladas, la autora describe 3 tipos de cronotipos:

-Cronotipo matutino: si te acuestas sobre las 20-21h y te levantas sobre las 5-6h, porque tus genes encargados de condicionar la producción de melatonina se expresan antes.

-Cronotipo intermedio: te acuestas entre las 22-23h y te levantas entre las 7-8h, debido a que produces melatonina durante la noche con un pico entre las 2 y las 4h de la madrugada. Esta relación entre melatonina y reloj biológico, que define a este cronotipo, corresponde al 50-60% de la población.

-Cronotipo vespertino: produces la melatonina más tarde, por eso no tienes sueño hasta las 2-3h e idealmente te levantas a las 10-11h, si tu trabajo te lo permite.

Mientras que los matutinos y los vespertinos tienen muy claras sus preferencias, los intermedios no tanto. Tal y como está diseñada nuestra sociedad, ciertamente el horario escolar y laboral favorecen al cronotipo matutino. Pero aunque el cronotipo lo llevamos en los genes, Jana nos explica cómo se pueden ajustar mejor los cronotipos a nuestro estilo de vida actual, teniendo en cuenta además que, las necesidades de sueño van a variar a lo largo de la vida, en relación a nuestra edad, y a los factores genéticos y personales.

No obstante, existen unas recomendaciones generales según la edad que tengamos, que me ha parecido importante incluiros en este breve resumen, para que observéis si vais por buen camino, y si fuera el caso, revisar también si hay que hacer ajustes en las horas dedicadas al descanso de vuestros hijos:

El sueño es un «estado» que involucra a todo el organismo y modula toda la fisiología; si el sueño se altera, todo se altera y, a largo plazo, no solo se ve afectada nuestra calidad de vida, sino que nuestra salud entra en un proceso de deterioro que puede derivar en patologías graves.

Así que… baja el ritmo y ¡aprende a descansar!

Aprende a descansar

JANA FERNÁNDEZ

El método de las 7D para cuidar tu bienestar físico, metal y emocional

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