¿Cómo estimular la visión de mi bebé?

La llegada de un bebé siempre es un acontecimiento importante, y la mayoría de l@s mamis y papis os preparáis con entusiasmo para afrontar la crianza lo mejor posible.

Much@s sois los que investigáis y leéis sobre desarrollo, asistís a cursos y charlas, compartís con otr@s madres y padres, os informáis, preguntáis los temas que más os preocupan a los diferentes profesionales dedicados a la salud y cuidado infantil…

¡Vuestra ventana de atención está enfocada al máximo!

Y es muy comprensible, si tenemos en cuenta que los primeros años de vida de un bebé son claves para su futuro, y que siempre se quiere lo mejor para l@s hij@s…   

Somos much@s profesionales sanitari@s l@s que nos dedicamos a acompañar a los bebés en su desarrollo madurativo. También somos cada vez más l@s que estamos comprometidos con la divulgación de la salud y la prevención en estas edades tempranas, para llegar a todas las familias posibles.

Hasta ahora, l@s sanitari@s nos habíamos dedicado a tratar problemas. Pero hemos comprendido que nos podemos evitar una gran parte si actuamos desde el inicio de la vida. Si actuamos desde la prevención.

Durante los cinco primeros años de vida, el cerebro infantil hace un gran esfuerzo para establecer conexiones cerebrales, porque al nacer la mayoría de células cerebrales no están conectadas.

¿Has visto alguna vez lo que sucede al caminar sobre la arena de la playa, una y otra vez por el mismo camino? Se forma un sendero.

Algo similar es lo que sucede en el cerebro a medida que se va desarrollando. Cada vez que el bebé repite uno de los movimientos automáticos o utiliza alguno de sus sentidos se crea una conexión o un sendero.

Si un bebé tiene varias experiencias, y las va repitiendo una y otra vez, más se fortalecen las conexiones cerebrales. Y de estas conexiones dependen la manera en la que los bebés se comportan, sienten, aprenden y piensan.

Todas las madres/padres, o personas a cargo de un bebé, pueden contribuir a estimular su cerebro, de manera que lo que hagan en el primer periodo de su vida marque la gran diferencia.

La visión

En los meses siguientes al nacimiento, el bebé tiene los ojos completamente desarrollados, pero su visión aún se tiene que construir.

Normalmente, el bebé sano aprende por sí mismo de las oportunidades que su entorno le proporciona para su adecuado desarrollo sensorial y motor.

Su pequeño cerebro conecta las áreas visuales en respuesta a los estímulos visuales que recibe, y en cada etapa de su desarrollo visual se va construyendo su percepción.  

Con toda la información visual que va obteniendo el bebé, cada vez con más detalle, puede empezar a tomar decisiones y a actuar. En esa actuación, podrá ser más o menos certero, dependerá de cómo esté captando y procesando la información, de lo rápido que lo haga y se adapte a los cambios.

Si la visión no se ha construido y no se ha organizado de forma adecuada, da como resultado un sistema que ve pero que no puede interpretar, conocer, y actuar.

Las dificultades presentes los primeros años de vida, como por ejemplo un estrabismo por patología o por una mala organización del sistema visual, normalmente darán señales de aviso en la etapa escolar. Quizá sobre los 6-7 años, cuando la adaptación de sus sistemas para compensar tal dificultad ya no sea suficiente y quede comprometida por las nuevas demandas de aprendizaje. 

Cada función visual específica sigue su propia secuencia madurativa de desarrollo, de manera que existen diferentes períodos críticos para su desarrollo. Es aquí donde nuestro conocimiento sobre estas etapas puede utilizarse en beneficio de la prevención visual.

Una evaluación temprana y la atención de l@s Optometristas Pediátricos especialistas en el desarrollo visual, es más que recomendable para conocer el estado visual del bebé y cómo estimularlo de manera adecuada y acorde a sus necesidades madurativas.

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LA ESTIMULACIÓN VISUAL EN BEBÉS

Durante los tres primeros meses de vida, el bebé trata de adaptarse a su nuevo entorno (en la barriga de la mami se encontraba flotando en un entono líquido).

Por ese motivo todas sus respuestas son reflejas y sus movimientos son descoordinados y sin dirección. También el movimiento de los ojos del bebé es general y descoordinado, sin control. No es capaz de usar la función de ambas mitades corporales en un mismo movimiento, por lo que tampoco es capaz de coordinar todavía el movimiento de ambos ojos.

En estas primeras semanas de vida, el bebé está esencialmente en un proceso visual ambiental, es decir, su visión se activa cuando hay movimiento alrededor.  Por eso, para estimular su visión, podemos mover una luz, o un patrón en blanco y negro a ambos lados de su cabeza que favorezcan los movimientos de rastreo visual.

El encender y apagar la luz proporciona variaciones para despertar su percepción visual. Podemos jugar con las diferentes intensidades de iluminación para proporcionar varios niveles de estimulación a la luz. La variación de sombras ayuda al desarrollo de figura-fondo, y el uso alternado de dos lámparas permitirá cambios en la fijación. También podemos colocar su cuna en el centro de la habitación para desarrollar esa conciencia periférica.

En esta etapa, es conveniente que el estímulo que reciba dure muy poco tiempo. Su sistema nervioso, ante una avalancha de estímulos se desconectará y no se organizarán bien sus biorritmos.

Las figuras en blanco y negro suponen muy poco ruido visual, pero en el caso de los patrones planos podemos saturar al bebé si se lo mostramos durante demasiado tiempo (no más de 5 minutos).

De los 3 a los 6 meses los bebés ya discriminan más detalles y pueden interactuar con el mundo si les ofrecemos los estímulos adecuados para hacerlo.

El peligro en el que caemos hoy en día, en cuanto al desarrollo visual, es la sobresaturación del sistema. En el momento en que un bebé abre sus ojitos, hay múltiples estímulos presentes. Y debemos recordar que no todos los estímulos son buenos, no cualquier estímulo construye y organiza ese sistema de acción.

Sabemos que lo primero que reconoce un bebé son las formas. Jugar con diferentes patrones de formas abstractas permitirá la construcción de la mente del bebé. Si no es capaz de aprender a atender algo abstracto, va a resultar muy complicado en un futuro el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura, que es un mundo de simbología abstracta, al igual que el aprendizaje de los conceptos matemáticos, incluso aprender a relacionarse con otras personas donde hay un sinfín de matices abstractos.

Es importante seguir con la estimulación simétrica, es decir, que hay que motivarlo y estimularlo para que entrene en ambos lados.

La estimulación vestibular ayudará a reforzar los movimientos oculares. Moverlo de un lado a otro, hacer el avioncito, balancearlo suave y lentamente o mecerlo mientras fija un juguete o patrón de alto contraste, permite que las reacciones vestibulares sean compensadas con la visión.

Una manera de estimular el enfoque es moverlo hacia atrás y hacia delante cuando lo tengamos en brazos. De esta manera, se activan los movimientos de rastreo junto con la acomodación y la convergencia.

Después de los 6 meses su sistema visual ya aporta más información, y ya se pueden usar objetos brillantes o con color.

En este periodo se empiezan a activar ambas estructuras dobles a la vez: ojos, brazos, piernas, oídos… y comienza a explorar con ambas manos a la vez en su línea media. 

Tanto su visión como su sistema vestibular le da información sobre dónde está. La visión también le informa de dónde están los objetos y las personas del mundo exterior con respecto a él/ella mism@. Saber dónde está es el primer eje, y a partir de ahí podrá saber dónde está cada cosa que le rodea, y podrá saber hacia dónde quiere ir.

Lo podemos retar colocándole algunos objetos a diferentes distancias, o estimular el juego con un objeto en su línea media. Seguimos evitando la sobreestimulación, así que siempre es mejor elegir un solo objeto/juguete para explorar en un campo de acción libre.

Los móviles colgantes pueden ser efectivos en esta etapa para seguir favoreciendo la fijación, porque es sobre los 6 meses cuando el bebé está desarrollando la fijación binocular (antes de este período el estímulo deberá ser uno solo y preferentemente en blanco y negro).

Una vez aprenda a gatear, podemos colocar objetos a distancias más lejanas para que trate de alcanzarlos gateando. Esta es una actividad muy importante para su organización neurológica general, y a nivel visual influye en su aprendizaje para orientarse en el espacio, le ayuda a desarrollar la visión cercana y lejana, la coordinación ojo-mano, el desarrollo de la visión binocular y por consiguiente la visión en 3D.

Que los objetos hagan sonidos o que tengan diferentes texturas también permiten una mayor integración de la información visual, gracias al trabajo conjunto de reconocimiento de manos, boca y ojos. La percepción visual se va construyendo, y gracias a que su visión ahora es más amplia, el bebé siente mayor curiosidad por explorar su entorno porque es capaz de reconocer y discriminar a distancia.

A partir de los 9 meses, su visión al detalle es más precisa y será capaz de entretenerse cogiendo objetos más pequeños cuando esté parado o sentado. En cambio, a medida que empiece a caminar necesitará activar su visión ambiente para que le proporcione mayor equilibrio y pueda sostenerse en pie sin caerse.

De ese modo, irá alternando sus diferentes habilidades visuales en función de la actividad. Podremos motivar su visión central (detalles) con trocitos pequeños de comida, por ejemplo, o su visión periférica (ambiente) con cortos paseos al aire libre.

Todas estas adquisiciones visuales y perceptivas, son fundamentales para desenvolverse en el mundo. Y las podemos empezar a estimular siguiendo estas pautas desde sus primeros días de vida.

Paula Malonda

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Paula Malonda. Optometrista Comportamental Pediátrica
Los primeros doce meses de vida son de suma importancia, no solo en el desarrollo del bebé, sino en su futuro.

BIBLIOGRAFÍA

Ferré M. Atlas visual del desarrollo del bebé: evolución del cerebro de 0 a 18 meses. Lebon; 2018

Jean Ayres A. La integración sensorial en los niños: desafíos sensoriales ocultos. S.A. TEA Ediciones; 2008.

Pastor Pons I, Acín y Rivera J. ¡Ayúdale a despegar! Editorial Aurum Volatile; 2018.

To L. Manual para su primera estimulación visual. Editorial Aurum Volatile; 2019.

Trister Dodge D, Heroman C. Cómo estimular el cerebro infantil. Medici; 2007.



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