¿Gatear es lo más importante antes de andar?

Los bebés tienen que estar el máximo tiempo posible en el suelo. Y no solo para que aprendan a gatear. También es importante que se arrastren, que repten, que hagan la croqueta, giren como una peonza…

Es cierto que se le da mucha importancia al gateo, y la tiene, pero el resto de patrones motores anteriores al gateo son también fundamentales para su desarrollo motor, visual, emocional e intelectual.

Por eso mismo, los bebés tienen que estar todo el tiempo que puedan en el suelo. Pero no de cualquier manera, tienen que estar en el suelo y boca abajo.

Los fisioterapeutas pediátricos recomiendan que ya desde la primera semana de vida, coloquemos unos 5 minutos diarios al bebé en posición boca abajo, y vayamos aumentando progresivamente el tiempo.

Si el bebé no tolera la posición boca abajo, rompe en llanto nada más colocarlo y no cesa hasta que no lo cambiamos de posición. En este caso, es aconsejable descartar cualquier problema cervical o en el cuello con un fisioterapeuta pediátrico, y si es especialista en Terapia Manual Integrativa (TMPI) mucho mejor.

La posición de boca abajo es vital para el desarrollo de sus capacidades posturales. Coloca a tu bebé boca abajo desde la primera semana de vida, durante 5 minutos unas 5 veces al día, cuando esté despierto y controlándolo en todo momento.

Es importante acomodar al bebé en un espacio suficiente que permita su movimiento, así como disponer del tiempo y motivación para que no se salte etapas de su desarrollo.

Como ya señalaba antes, el gateo es uno de los escalones en la construcción motora del bebé, pero no el único ni el más importante. Por lo que, el que haya gateado o no un bebé es igual de relevante que todo lo que ha tenido que hacer antes de los 9 meses.

Durante las distintas fases de su desarrollo, el bebé va reconociendo las coordenadas espaciales de su propio cuerpo en primer lugar, para luego poder aprender a localizar los diferentes objetos en el espacio.

Desarrolla el sistema vestibular, la percepción temporal y espacial al descubrir con su cuerpo la velocidad y valorar las distancias, también la conciencia de su propio cuerpo y postura.

Con el patrón de arrastre, el bebé empieza a desarrollar el patrón cruzado y se va creando la comunicación de ambos hemisferios cerebrales, lo que permite empezar a conectar ambos ojos. 

Gracias al gateo, el bebé trabaja la fuerza de brazos, piernas, espalda y cuello, y también todas las articulaciones del cuerpo. Y sigue afianzando el cruce de la línea media corporal que es fundamental para el posterior desarrollo de la lateralidad.

Además, a través del arrastre y el gateo, los sistemas vestibulares, propioceptivo (conciencia corporal) y visual se conectan para funcionar de manera conjunta. Esto es muy importante en el desarrollo del equilibrio y todos los patrones posteriores de movimiento como andar, correr, saltar…

Ya en 1992, la Academia de Pediatría Americana acordó que los bebés deben dormir boca arriba, para evitar la muerte súbita, pero jugar boca abajo.

Algo muy importante a tener en cuenta cuando juguemos y estimulemos al bebé, es trabajar con sus dos lados del cuerpo, el derecho y el izquierdo. Por ejemplo, cuando empieza a hacer la croqueta, debemos procurar que gire sobre sí mismo tanto hacia un lado como hacia el otro.

Quizá le resulte más fácil girar hacia uno de los lados, por eso debemos estar atentos y procurar que practique también hacia el otro, ayudándolo con diferentes tipos de estímulos, como juguetes o sonidos que llamen su atención en ese lado.  

Este concepto de reversibilidad de movimiento, que estimula y favorece el movimiento de ambas mitades del cuerpo, hace posible que ambos hemisferios cerebrales se conecten, y también permite el desarrollo y la estimulación de la visión de ambos ojos.

Cuando el bebé nace, ambas mitades de su cuerpo están “desconectadas” por así decirlo. No es consciente de su lado derecho y su lado izquierdo de manera simultánea, y sus ojos tampoco están conectados entre ellos.  

Antes de las 8 semanas de vida, el sistema visual está muy inmaduro todavía y no hay una buena coordinación visual.

Con estos movimientos y patrones motores simétricos, ayudaremos al bebé al desarrollo de sus habilidades visuales. Del mismo modo que aprenderá a caminar, sus ojos también tienen que aprender a ver.

En el primer año de vida, el sistema visual del bebé se va a desarrollar de manera muy rápida, y poco a poco irá siendo capaz de distinguir cada vez más detalles. Para ello, un buen desarrollo motor es fundamental para este aprendizaje visual.

El movimiento constituye para el bebé un instrumento de comunicación y relación con el entorno.

El sistema visual se construye conjuntamente con otros sistemas.

Hemos de procurarle al bebé el mejor entorno y todas las oportunidades para descubrir y profundizar en sus capacidades físicas, sociales e intelectuales.

Cada niño tiene su ritmo, y da sus primeros pasos cuando está preparado. Vuestro bebé no gateará, o se pondrá de pie si su madurez mental no está acorde a la capacidad física de sostenerse y levantarse.

Una cosa es estimular al bebé, y otra muy distinta es forzar ciertas adquisiciones psicomotrices para las que quizá no esté preparado todavía.

Observarlo para darnos cuenta de qué es lo que necesita en cada momento, presentarle pequeños retos, estimular su curiosidad y todos sus sentidos, es facilitarle la increíble tarea de crecer y desarrollarse plenamente.

Y cuando se encuentre preparado para el siguiente paso, lo dará.


Paula Malonda

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Paula Malonda. Optometrista Comportamental Pediátrica
Los primeros doce meses de vida son de suma importancia, no solo en el desarrollo del bebé, sino en su futuro.



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