La lectura y sus problemas

Qué importantes son los ojos para aprender a leer, ¿no? Tener una buena vista y ver el 100%…

Pues siento deciros que no, que no va por ahí el tema.

Much@s mamis y papis, acuden a las revisiones visuales con sus hijos porque han observado que si no usan el dedo como marcador se pierden cuando leen, confunden con frecuencia palabras o invierten letras, leen muy lento y tampoco se enteran de lo que han leído. Y por supuesto, a estos niños no les gusta leer y los tienen que obligar cada vez a sentarse para hacer los deberes o coger un libro.

También a est@s niñ@s l@s mandan sus maestr@s a revisarse la vista, por cortos periodos de atención en clase, pérdidas frecuentes de interés, se equivocan a menudo al copiar de la pizarra y tienden a evitar las tareas de cerca. Además, no les gusta estar mucho ratito en la silla porque se cansan con facilidad.

Lo que esperan tras el examen visual, o lo que intuyen que puede ser el problema de esos síntomas o comportamientos relacionados con la lectura y el trabajo en cerca, es que el niño necesite gafas. Tiene miopía, hipermetropía o astigmatismo y por eso no lee bien. Las compramos, se las pone y a leer. Fin.

De nuevo, siento deciros que no va por ahí el tema…

La visión nos permite comprender lo que vemos, va mucho más allá de los ojos.  

¡Vemos con el cerebro!

Desde que la neurociencia ha entrado a nuestras vidas, cada vez somos más conscientes de este cambio de paradigma. Y un ejemplo claro de esto, es que ahora sabemos que l@s niñ@s no aprenden a leer con los ojos, sino con el área del cerebro llamado córtex visual, ni tampoco aprenden a escribir con la mano, sino con las áreas del cerebro encargadas de la escritura.

No aprendemos a leer con los ojos, aprendemos a leer con el cerebro.

La vista sólo ocurre en los ojos, y se refiere únicamente a la habilidad de ver algo muy pequeño a una distancia muy lejana (agudeza visual 100%, no se necesitan gafas de miopía, hipermetropía o astigmatismo).

Pero la visión es un proceso cerebral, y leemos y escribimos con todos los circuitos cerebrales involucrados en marcha. Lo que nos permite entender que, si hay dificultades en la lectura o escritura, puede haber una inmadurez en la capacidad visual, y también en la capacidad motora y emocional, porque se trata de un proceso global.

Los ojos son el órgano receptor de la información visual que nos llega del entorno, pero lo importante es lo que hace nuestro cerebro con esa información trasmitida por los ojos. Podríamos decir, que los ojos son como dos webcams (la cámara de fotos ya no nos sirve como ejemplo), conectadas al ordenador, que sería el cerebro. Éste es el que recibe en tiempo real la información, la gestiona, la procesa y además emite respuestas.

Hablar de cerebro y no de ojos, nos obliga a explorar el problema de la lectura desde otra perspectiva diferente, a buscar las causas para ofrecer soluciones adecuadas, que actúen sobre el origen del problema y no sobre sus síntomas. En este caso, por ejemplo, leer más no va a conseguir que el niño aprenda a leer mejor, porque el tratamiento del síntoma no es la solución del problema.

Para que la lectura sea eficaz, necesitamos tener unos movimientos oculares coordinados y precisos, que sean capaces de mantener la fijación (atención) en las palabras el tiempo adecuado, y de saltar de una a otra o pasar de renglón con exactitud, sin necesidad de mover la cabeza (implica mayor gasto energético y es un signo de inmadurez visual).

Nuestros ojos deben apuntar al mismo sitio, para no ver doble ni borroso, gracias a la capacidad de convergencia. Este sistema de coordinación ocular, además, debe estar en equilibrio con el sistema de enfoque, que nos permite ver nítidas las imágenes durante todo el tiempo que dure la tarea. Cuanto más tiempo estemos usando la visión de cerca, más precisos deberán ser nuestro enfoque y nuestra convergencia para no fatigarnos.

La parte perceptiva y cognitiva de la visión, es fundamental para reconocer y decodificar los símbolos (memoria visual y lógica) y transformarlos en una imagen mental (visualización) que nos permita relacionar la información con lo conocido y dar sentido al texto.

Todas estas habilidades implicadas en el proceso de la visión, y fundamentales para la lectura, se sustentan sobre unos cimientos psicomotrices que se han ido desarrollando desde las primeras semanas de vida.

Esto es, tener una consciencia corporal correctamente integrada, una lateralidad definida (a partir de los 6 años), adecuado manejo de las nociones temporales y espaciales, y movimientos automáticos integrados (reflejos primitivos).

Una inmadurez en estas áreas, implicará que tendremos que empezar por reconstruir estos pilares base, si queremos que el aprendizaje de la lectoescritura no suponga una misión imposible y un motivo de frustración constante (para tod@s).

“Para el proceso escolar much@s niñ@s tienen que tener un enfoque visual perfecto, excelente. No puedes exigir menos que la perfección para dedicarte a algo que tiene mucha carga cognitiva”.

María José López Juez

Realizar exámenes visuales completos nos permite comprender cómo está funcionando el sistema visual y si existen dificultades en alguna habilidad, que pueden estar interfiriendo en el aprendizaje y en el adecuado rendimiento, para ofrecer el mejor tratamiento en cada caso.

Un programa de Terapia Visual, que combine el entrenamiento en consulta y en casa, facilita y promueve la creación de nuevas conexiones y redes neuronales, mejorando la eficacia y automatización de las habilidades visuales comprometidas.

Esta es una opción de tratamiento activo, lo que implica pleno compromiso en el proceso y en la realización de los ejercicios pautados. Con motivación y ganas, sin duda, todos podemos aprender a tener una buena visión (que no vista).

Aquí lo puedes escuchar ¡Dale al Play!

Paula Malonda. Opometrista Comportamental y del Desarrollo
«El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información». Albert Einstein

BIBLIOGRAFÍA

López, M.J. ‘Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDA-H): ¿Que podemos aportar desde el desarrollo neurológico y la optometría comportamental?’. IV Congreso Siodec; 2015.

Vergara, P. Tanta inteligencia tan poco rendimiento. ¿Podría ser la visión la clave para desbloquear su aprendizaje? Editorial Aurum Volatile; 2019 (4ª Edición).



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