¿Por qué tengo la visión alterada tras sufrir un daño cerebral?

Porque la visión está presente en todo el cerebro. Pero sigue leyendo, que te lo explico bien…

Un fuerte golpe en la cabeza, una intervención quirúrgica en el cráneo, un accidente de tráfico, un ictus, enfermedades neurodegenerativas, etc. Todos ellos tienen un impacto directo sobre nuestro sistema visual y su correcto funcionamiento.

Solemos pensar que la visión se refiere únicamente a las imágenes que vemos con nuestros ojos. Y para nada se queda ahí la cosa.

La visión se encuentra en el cerebro, y éste es el que da sentido a lo que vemos. Nuestros ojos son meras webcams mandando información del exterior.

Una lesión craneal puede alterar nuestro sistema visual, al dañar partes del cerebro implicadas en la percepción visual o el procesamiento de la información visual.

Cuando los circuitos involucrados en la visión se alteran por un daño cerebral adquirido, el sistema visual se ve afectado, y dependiendo de la ubicación y gravedad de la lesión, se genera un impacto mayor o menor en nuestro día a día.

Dificultades para conducir, visión doble al leer o en movimiento, problemas de equilibrio, mareos y confusión visual, dificultad para orientarse, coordinación ojo-mano alterada, mala postura corporal o tortícolis, pérdidas de alguna parte del campo visual, visión borrosa y fotofobia.

Estas son las alteraciones más comunes tras sufrir un daño cerebral adquirido.

Debido a la alta incidencia de problemas visuales tras una lesión cerebral, es fundamental evaluar todos los síntomas y habilidades visuales comprometidas para dar con el mejor tratamiento en cada caso concreto.

En general, todos conocemos el trabajo y los beneficios de los tratamientos con fisioterapeutas, la reeducación con logopedas, las revisiones con oftalmólogos y neurólogos.

Pero pocos conocen el papel fundamental del optometrista, especialista en terapia visual, en los casos de daño cerebral adquirido. Y al decir pocos, me refiero a muy pocos.

La mayoría de las personas que atiendo con problemas visuales derivados de una lesión cerebral, han tardado muchos años en acudir a la consulta, tras sufrir el episodio de daño cerebral.

Lo que significa que estas personas han estado sosteniendo todas las interferencias de su visión alterada ¡durante años!

Cada vez más, los profesionales sanitarios estamos entendiendo que la mejor manera de trabajar y ofrecer soluciones, es desde un enfoque multidisciplinar, contando con todos los departamentos y especialidades para encontrar las causas de los síntomas y afrontar los posibles tratamientos desde la raíz del problema.

El trabajo conjunto de neurólogos, fisioterapeutas, optometristas, terapeutas ocupacionales, logopedas, oftalmólogos, psicólogos… es esencial para asegurar el bienestar y la salud.

En una de las charlas que ofrecimos en un hospital hace poco, para el departamento de daño cerebral, explicamos en qué consiste la valoración visual que realizamos los optometristas a los pacientes con lesiones cerebrales adquiridas, y sobretodo, de qué tratamientos disponemos para esos problemas de visión derivados.

Recuerdo que uno de los fisioterapeutas presentes, se quedó especialmente sorprendido, y aliviado a la vez.

Cuando él trabajaba a nivel de estructura la coordinación corporal y equilibrio, con alguien que había sufrido una lesión cerebral, le resultaba extremadamente complicado lidiar con sus problemas visuales para conseguir resultados en su tratamiento.  

¿Cómo mejorar el equilibrio de una persona cuando está viendo doble o muestra confusión visual, sólo desde la fisioterapia?

Ahora entendía, que era primordial el trabajo conjunto para conseguir unos resultados estables y sólidos, más asumibles y respetuosos con las capacidades de la persona que entrena, y además, en un tiempo muchísimo menor.

Cuando hay diplopia (visión doble) se necesita, en la mayoría de los casos en los que no se resuelve de manera espontánea, un programa de rehabilitación visual individualizado, en donde el sistema visual aprenda a interpretar correctamente el espacio.

Puede que con ayuda de prismas, para compensar esa descoordinación entre los ojos y conseguir que el cerebro fusione las imágenes que llegan de cada ojo.

Aunque, lo más habitual es que la primera opción de tratamiento sea la terapia visual, ya que las alteraciones visuales derivadas por un daño cerebral adquirido, suelen ser bastante inestables y varían dependiendo de la distancia (al mirar cerca o lejos), de la posición de la mirada (al mirar arriba o abajo, o a los lados), o del momento de aparición (nada más levantarse o al final del día cuando se está más cansado).

Como ya he mencionado antes, el tipo de dificultades visuales dependerán de la zona lesionada y de su gravedad. Cuando afectan al campo visual, estas pérdidas de visión en alguna zona del espacio no se podrán recuperar con la terapia visual.

Aunque, sí que podemos entrenar para aprender a manejarnos mejor con las nuevas condiciones visuales, y pese a no devolver la función de la zona alterada, sí podemos conseguir estrategias para suplir esa falta.

El tratamiento de la terapia visual tiene como finalidad conseguir normalizar el día a día lo antes posible, aliviando los síntomas y fortaleciendo el sistema visual.

Con la terapia visual, conseguimos que la visión sea una ayuda y no una interferencia para las actividades cotidianas, que la información visual se maneje de forma óptima y que las respuestas derivadas de esa información sean las adecuadas.

Conseguir calidad de vida.

Usemos la visión para lograr interactuar con el medio de la manera más significativa y autónoma posible. Desde esta mayor consciencia visual, mayor probabilidad tendremos de mejorar nuestro rendimiento visual.

Paula Malonda

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Paula Malonda. Optometría y Terapia Visual
A corto plazo, la terapia visual debe servir para resolver síntomas y superar problemas. A medio y largo plazo, debe propiciar cambios sistémicos.


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