¿Soy demasiado mayor para hacer terapia visual?

¡Cuántas veces habré escuchado esta frase en la consulta!

Es cierto que todavía existe un desconocimiento importante en cuanto a esta opción de tratamiento, pero ya estoy trabajando en ello (este blog es la evidencia). Para que entendáis mejor mi sorpresa, imaginad que a un profesor de inglés, un adulto le pregunta si no es demasiado mayor para aprender el idioma. Y esto mismo, lo podéis extrapolar a cualquier aprendizaje nuevo que se os ocurra.

Aprender a cocinar, a hacer ganchillo, a bailar, a pintar, a coser, a manejar un programa informático, y así hasta el infinito. Todos damos por hecho, que podemos aprender lo que queramos a cualquier edad, siempre que le pongamos horas y ganas. Pues con la terapia visual igual. Porque la visión se aprende amigos, y si falla, se reaprende de nuevo.

El entrenamiento visual ofrece la oportunidad de desarrollarse y obtener nuevas experiencias de aprendizaje.

Mi experiencia me permite decir que, el momento idóneo para empezar un entrenamiento visual es cuando el paciente, o en el caso de los niños, los padres, tengan interés real en mejor. Es verdad que es más rápido tratar disfunciones visuales en niños que en adultos, por que su sistema visual es más flexible y moldeable. Pero en muchos casos, me encuentro que la motivación por superar la dificultad y eliminar los síntomas que interfieren en el día a día es tan fuerte en el adulto, que la terapia visual es igualmente eficaz.

Es importante destacar que el entrenamiento visual no son ejercicios para los músculos extraoculares de los ojos, no son procedimientos “divertidos en forma de juegos” realizados al azar, ni tampoco tiene como objetivo enseñar a leer.

Es importante destacar que el entrenamiento visual no son ejercicios para los músculos extraoculares de los ojos, no son procedimientos “divertidos en forma de juegos” realizados al azar, ni tampoco tiene como objetivo enseñar a leer.

No hay procedimientos de entrenamiento que funcionen, solo procedimientos que pueden llevarse a cabo de manera protocolar e individualizada, en base a un examen de valoración optométrica, para trabajar dentro del contexto específico de terapia visual por un optometrista especializado.

La terapia visual trata exitosamente muchos tipos de problemas visuales, a través de un programa de procedimientos dirigidos a eliminar los patrones no adecuados de conductas visuales y reconstruirlos correctamente.

Pero volviendo a la pregunta inicial, que ya he respondido en base a mi experiencia profesional, vamos a explorar la respuesta desvelando algunos aspectos claves del desarrollo humano. La idea conservadora del desarrollo abarca una serie de etapas sucesivas, basadas en un programa genético y moduladas por el entorno o el ambiente, que van modificando nuestras estructuras hasta la edad adulta.

Durante la etapa fetal, se produce el cableado y la creación de neuronas que conformarán la base de lo que será el sistema neurológico adulto. Durante este periodo, las neuronas deben de generarse en gran número, localizarse en los lugares adecuados y extender sus axones en la dirección correcta hasta alcanzar su destino.

En el momento del nacimiento, ya hay formadas una ingente cantidad de neuronas, pero todavía no están maduras, existen pocas conexiones y la mielinización* no se ha completado. A las siete semanas del nacimiento, empiezan a ser visibles estructuras tan importantes como la corteza cerebral.

*mielinización: proceso por el que las neuronas se recubren de una capa llamada mielina, que permite transmitir la señal eléctrica de una neurona a otra de manera rápida. Si hay poca mielina recubriendo nuestras neuronas, seremos muy lentos procesando la información que recibimos.

A medida que el niño crece, su cerebro también crece. Este crecimiento se realiza porque aumenta el tamaño de las neuronas, la cantidad de conexiones que establecen entre ellas y la extensión de la mielinización. Para que eso ocurra, es imprescindible la estimulación de los bebés mediante el tacto, el habla, las imágenes y la actividad motora.

El cerebro y todos los demás sistemas neurológicos deben de ser estimulados ya desde el momento de la concepción.

El periodo de la infancia es el periodo más plástico del cerebro. Centrándonos en el desarrollo del sistema visual, este proceso de desarrollo de las neuronas implicadas en la visión, se prolonga hasta el séptimo mes de gestación. Pero las características funcionales y la estructura arquitectónica del sistema visual no se completará hasta etapas posteriores.

Será necesaria la estimulación constante y simultánea de ambos ojos para que las conexiones sean suficientes y equilibradas. Si no es así, el ojo insuficientemente estimulado perderá funcionalidad.

El periodo que va desde la tercera semana de la gestación hasta los tres primeros años de vida, es el más plástico y el más crítico para el desarrollo visual, pero esto no quiere decir que no se siga desarrollando o que pierda toda plasticidad en la edad adulta.

El pronóstico de recuperación de una vía visual deprivada, no depende únicamente del periodo crítico de desarrollo de una determinada habilidad visual, ni mucho menos. También depende de otros factores como el nivel anatómico del sistema implicado, el nivel de la función visual deprivada, de la intensidad de la deprivación, de la historia visual previa del individuo y de su interés en la recuperación.

En base a esto, podemos afirmar que todos los cambios que hacen posible una mejor adaptación al medio y por tanto, una capacidad mayor de supervivencia, no terminan nunca.

El desarrollo visual, o lo que es lo mismo, el desarrollo cerebral existe mientras existe vida.

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Paula Malonda. Optometría y Terapia Visual
A corto plazo, la terapia visual debe servir para resolver síntomas y superar problemas. A medio y largo plazo, debe propiciar cambios sistémicos.

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