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Síndrome Visual Informático (SVI)


El manejo del SVI debe ser multifactorial, incluyendo terapia visual, higiene visual, pausas programadas y corrección de la postura


La Terapia Visual ofrece ventajas significativas para quienes padecen Síndrome Visual Informático (SVI), también conocido como fatiga visual digital. Con una variedad de métodos clínicos y neurofuncionales, mejoramos habilidades visuales específicas que se han desequilibrado, aliviando los síntomas y fortaleciendo el sistema visual para un adecuado rendimiento visual en el trabajo.

Beneficios del tratamiento

  • Capacidad para mantener el enfoque durante largos periodos
  • Aumento de la resistencia visual frente a tareas exigentes como lectura prolongada o multitarea digital
  • Reducción de la fatiga visual por la mejora la flexibilidad acomodativa (enfoque a distintas distancias)
  • Disminución del esfuerzo visual
  • Reducción de cefaleas, tensión ocular y molestias cervicales
  • Evitar la aparición de disfunciones acomodativas y binoculares
  • Mejora en la postura visual y conciencia espacial
  • Aumenta la velocidad de procesamiento visual y la atención sostenida
  • Reduce los errores por fatiga o desorganización perceptiva

El síndrome visual informático...

Se produce porque los ojos trabajan con más intensidad delante de una pantalla.

Es debido a factores como la definición de los caracteres, el reducido nivel de contraste, los deslumbramientos por los reflejos en el monitor, las distancias y ángulos de trabajo, etc.

¡LA PREVENCIÓN SIEMPRE ES LA CLAVE!

La mayoría de los síntomas visuales son solo temporales y se dejan de notar al apagar el ordenador, pero recuerda que puedes trabajar y disfrutar de la tecnología con un mayor confort si cuidas tu visión.

Con unos buenos hábitos de higiene visual se pueden prevenir síntomas como irritación ocular, fatiga visual, visión borrosa, sequedad ocular, cefalea, dolor de cuello y de hombros, etc. Pero en ocasiones esto resulta insuficiente.

Las profesiones que implican periodos de tiempo prolongados frente a una pantalla y se desarrollan en entornos exigentes necesitan un manejo óptimo de la presión y las condiciones adversas para nuestra visión, para no caer en patrones de estrés, fatiga visual, desarrollo y/o aumento de la miopía, y desmotivación por falta de confort.